Puntos clave
- Las ondas del electrocardiograma registran la actividad eléctrica del corazón: la P corresponde a las aurículas, el QRS a los ventrículos y la T a su recuperación.
- La onda P normal dura menos de 120 milisegundos y mide menos de 2,5 mm de amplitud, según StatPearls.
- El complejo QRS normal dura entre 60 y 100 milisegundos; un valor mayor de 110 ms se considera anormal en adultos.
- La onda T refleja la repolarización ventricular, la recuperación eléctrica de los ventrículos tras cada contracción.
Las ondas del electrocardiograma son los trazos que registran la actividad eléctrica del corazón en cada latido. Cada latido genera tres deflexiones principales: la onda P, el complejo QRS y la onda T, y cada una corresponde a una fase distinta de ese impulso eléctrico.
Entender qué significa cada onda ayuda a leer un trazo con sentido y a reconocer cuándo algo se sale de lo esperado. En esta guía explicamos qué mide cada una, cuáles son sus valores normales y las alteraciones más frecuentes que un cardiólogo busca al revisar un estudio.
¿Qué representan las ondas del electrocardiograma?
Cada onda del electrocardiograma corresponde a una fase del impulso eléctrico que recorre el corazón. La onda P refleja la activación de las aurículas, el complejo QRS la de los ventrículos y la onda T la repolarización ventricular. El orden en el papel reproduce el camino que sigue la corriente dentro del corazón.
El impulso nace en el nódulo sinusal, en la aurícula derecha, baja hasta el nódulo auriculoventricular y se reparte por los ventrículos a través del sistema de conducción. Ese recorrido queda plasmado como una secuencia de subidas y bajadas sobre la cuadrícula del trazo.
Los segmentos entre ondas también importan. El intervalo PR mide el tiempo que tarda el impulso en pasar de las aurículas a los ventrículos, y su valor normal va de 120 a 200 milisegundos, según StatPearls (NCBI Bookshelf, 2024). Un PR por encima de 200 ms señala un bloqueo auriculoventricular de primer grado.
La onda P y la actividad auricular
La onda P representa la contracción eléctrica de las aurículas y es la primera deflexión del latido. En condiciones normales dura menos de 120 milisegundos y su amplitud es inferior a 2,5 mm (StatPearls, P Wave, NCBI Bookshelf, 2024). Es una onda pequeña y redondeada que precede siempre al complejo QRS.
Su forma habla del tamaño y del estado de las aurículas. Cuando el impulso sale del nódulo sinusal y recorre primero la aurícula derecha y luego la izquierda, dibuja una curva suave. Si ese recorrido se altera, la onda cambia de duración, de altura o de forma.
Una onda P ensanchada, por encima de 120 ms, apunta a un crecimiento de la aurícula izquierda. Una onda P muy alta, mayor de 2,5 mm en las derivaciones inferiores, sugiere agrandamiento de la aurícula derecha. La ausencia de ondas P organizadas es el sello de la fibrilación auricular, una arritmia frecuente que exige valoración.
Para quienes empiezan a leer trazos, conviene revisar primero si cada QRS va precedido de una P. Ese hábito ayuda a distinguir un ritmo sinusal normal de una arritmia, y es uno de los primeros pasos al interpretar un electrocardiograma sin errores.
El complejo QRS y los ventrículos
El complejo QRS registra la activación eléctrica de los ventrículos, las cámaras que bombean la sangre al cuerpo y a los pulmones. Su duración normal es de 60 a 100 milisegundos, y la guía AHA/ACCF/HRS recomienda considerar anormal cualquier QRS mayor de 110 ms en adultos (University of Utah, Characteristics of the Normal ECG). Es el trazo más alto y marcado del latido.
El complejo reúne tres deflexiones: la Q, una pequeña bajada inicial; la R, la subida alta; y la S, el descenso que la sigue. No siempre aparecen las tres, pero el conjunto refleja cómo se propaga la corriente por la masa muscular de los ventrículos.
Un QRS ancho indica que el impulso tarda más de lo normal en repartirse. Esto ocurre en los bloqueos de rama, cuando una de las vías de conducción falla, o cuando el estímulo nace fuera del sistema habitual. La altura del complejo también orienta: un QRS muy voltado puede acompañar a un engrosamiento del músculo, como sucede en la hipertrofia ventricular izquierda.
Las ondas Q profundas o anchas en ciertas derivaciones pueden ser secuela de un infarto previo. Por eso el complejo QRS concentra buena parte de la atención de un cardiólogo al revisar un estudio.

La onda T y la repolarización
La onda T refleja la repolarización de los ventrículos, es decir, su recuperación eléctrica después de contraerse. Su amplitud es modesta y su forma asimétrica, con una subida lenta y un descenso más rápido. En general se mantiene baja en las derivaciones de los miembros y algo mayor en las precordiales.
Mientras el QRS muestra cómo se activan los ventrículos, la T muestra cómo vuelven a su estado de reposo para prepararse al siguiente latido. En una persona sana la T apunta en la misma dirección que el QRS en la mayoría de las derivaciones.
El intervalo QT, que abarca desde el inicio del QRS hasta el final de la T, mide el tiempo total de activación y recuperación ventricular. Se corrige según la frecuencia cardiaca y, cuando se alarga de forma significativa, aumenta el riesgo de arritmias graves. Por eso se vigila al iniciar ciertos medicamentos.
Las ondas T invertidas, aplanadas o muy picudas son señales que un cardiólogo interpreta junto con el resto del trazo y el cuadro clínico del paciente.
Alteraciones frecuentes de cada onda
Las alteraciones de las ondas del electrocardiograma orientan hacia problemas concretos: la P hacia las aurículas, el QRS hacia la conducción ventricular y la T hacia la isquemia o los trastornos del potasio. Ninguna se interpreta de forma aislada; el valor está en leer el trazo completo junto con los síntomas.
En la onda P, lo más frecuente es el ensanchamiento por crecimiento auricular izquierdo y la desaparición de ondas P organizadas en la fibrilación auricular. Ambos hallazgos cambian el plan de seguimiento del paciente.
En el complejo QRS, los bloqueos de rama ensanchan el trazo por encima de 110 ms, y las ondas Q patológicas delatan daño previo del músculo. La altura excesiva del QRS acompaña a la hipertrofia ventricular.
En la onda T, la inversión puede reflejar isquemia, mientras que unas ondas T altas y picudas se asocian al aumento del potasio en sangre. Como estos patrones se solapan, conviene que un especialista los valore en contexto. Si buscas una revisión completa, consulta en qué consiste un chequeo cardiológico en Guadalajara.
Qué hacer con esta información
Leer las ondas P, QRS y T da una base sólida para entender un electrocardiograma, pero el diagnóstico siempre depende del cuadro completo del paciente. Si tienes un trazo con hallazgos que no entiendes o síntomas como palpitaciones, dolor en el pecho o desmayos, el paso concreto es acudir a un cardiólogo para una valoración presencial. En CardioStar, en Guadalajara, realizamos e interpretamos electrocardiogramas como parte de la evaluación cardiaca, de modo que cada onda se analice dentro de tu historia clínica y no de forma aislada.
Preguntas frecuentes
¿Qué representa cada onda del electrocardiograma?
La onda P representa la activación eléctrica de las aurículas, el complejo QRS la activación de los ventrículos y la onda T su repolarización, es decir, la recuperación eléctrica del músculo ventricular.
¿Cuánto dura una onda P normal?
Una onda P normal dura menos de 120 milisegundos y su amplitud es inferior a 2,5 mm. Una duración mayor sugiere crecimiento de la aurícula izquierda, según StatPearls.
¿Qué significa un complejo QRS ancho?
Un QRS mayor de 110 milisegundos en adultos indica un retraso en la conducción de los ventrículos, como un bloqueo de rama. El valor normal está entre 60 y 100 ms.
¿Qué indica una onda T alterada?
Una onda T invertida, aplanada o muy picuda puede reflejar isquemia, alteraciones del potasio u otros trastornos. Siempre debe interpretarse junto con el resto del trazo y los síntomas del paciente.